
Regresemos por un instante al pasado: Anton Reisenegger fundador de la mítica banda Pentagram (junto con Sepultura, pioneros en la música extrema sudamericana) en Chile, decide disolverla por diferentes motivos, entre ellos, la muerte de su bajista Alfredo Peña, decide, junto a otra alineación, crear a uno de los grupos más representativos del metal actual: Criminal.
Desde sus inicios, Criminal se dejó seducir por los sonidos thraseros y deathmetaleros, especialmente en sus primeras producciones (“Victimized” y “Dead Soul”), propagándose rápidamente sus producciones por todo el mundo, incluso, promocionando sus ya conocidos videos “Self Destruct” y “Collide” en el desaparecido Headbanger’s Ball de la cadena Mtv Latino, además, bandas de otros países importantes dentro del metal, se declaraban influenciados por la potencia de estos chilenos desde sus épocas en Pentagram.
Luego en “No Gods No Masters”, se podía apreciar un Anton mucho más extremo, vocalmente hablando, guitarras más sucias y rapidez a la orden del día, camino que no han dejado de transitar en sus producciones posteriores como: “Sicario” y esta última: “White Hell” no es la excepción, Anton Reisenegger en voz y guitarras, Rodrigo Contreras, segunda guitarra, Dan Biggin en el bajo y el ya conocido Zack O Neal en la batería es la nueva formación que presenta la banda.
Si analizamos algunas canciones, podremos escuchar que 21st. Century Paranoia tiene una clara influencia a la banda sueca At The Gates, tema que abre el disco, Anton juega con su voz corrosiva y con algunos agudos, evoca también a los primeros Morbid Angel en su etapa más dura, con un estribillo que te contagia.
Incubus, nos sumerge a las catacumbas de lo extremo, en la vena de lo oscuro, Black Light: pura violencia sónica, velocidad y destrucción; The Deluge el mejor tema para mi gusto, el “tema diferente” entre la pausa y aceleración muy bien coordinadas, Strange Days, y un guiño guitarrero a lo Corrosion of Conformity.
Otro de los temas destacados es Sons of Cain, que cierra el disco, melodía y potencia entre sus guitarras, solos ásperos, recordando a Meshuggah.
Al igual que Testament en su “Formation of Damnation”, decae un poco en la falta de cambio de ritmo entre algunos temas, lo que lo hace monótono pero eso sí, sin dejar de sonar siempre potentes.
¿Un disco más de Criminal?, puede ser, no es el mejor trabajo que han realizado, pero si eres fan del thrash/death con algo un poco más extremo, te recomiendo que te hagas del “Withe Hell”, por lo pronto, la banda sigue su exitoso “White Hell Tour” por todo el país de la estrella solitaria con una posible gira mundial.
Por: Beto Zambrano
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