Entrar en la música de Antahema es asegurarse una maldición viciosa de melodías sofocantes, que atrapan, saben llegar; sumado a eso letras que nos van descubriendo en nuestros peores momentos. Justo como muchos de nosotros preferimos que ocurra.
“Mientras me alejo a la deriva… lejos de ti / me siento completamente solo en un cuarto atestado / pensando para mí mismo / no hay escape de este(a) / miedo / tristeza / soledad…” así empieza Regret (Remordimiento) dándonos la idea del abandono, de ese otro pálpito ausente, carcomiéndonos lentamente…
Y aunque Anathema ya no sean los mismos de The silent enigma, Eternity, y se hayan encaminado a los terrenos más suaves de Alternative 4 y A fine day to exit, no son una banda estancada en sus mismos recursos creativos, hay originalidad, tristeza y desolación en sus canciones. Una visión torcida pero real de cuanto nos asfixia.
Para mayo estarán en nuestro país y ojalá muchos seamos los selectos en poder apreciar su performance en vivo, hasta entonces seguiremos con ellos desde dos parlantes a medio volumen.
Por: Alexis Cuzme
Mensajes